Cada que se acercan mis "días difíciles" es una tortura para mí, y tal parece que nadie lo entiende. Ni las mujeres, ja! "Qué te pasa?", "nada, ya casi estoy en mis días", "ah, con razón". Y peor cuando estoy con mi novio, Óscar, con él es peor porque cada vez que me pregunta por qué estoy de malas... en mi cabeza pasa la única respuesta acertada: "porque ya casi estoy en mis días, ¡carajo!" (lo de carajo es por lo mismo! porque estoy enojada en contra de mi voluntad) "qué no te acuerdas?!... ya casi llega mi regla!, carajo!", eso es lo que pienso, sólo lo pienso. Pero a Óscar no puedo decirle nada, el problema hormonal es imperial, si se vale el término: de pronto quiero que me abrace y que se aleje de mí, que me bese y que se salga de esa habitación --al mismo tiempo--, pero más que me abrace, que no me platique nada, que sólo me acompañe, pero que no me cuestione nada, quiero todo y quiero nada.Ése es el problema hormonal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario